Desde siempre han existido personas con la capacidad de vivir sin alimentos. En algunos casos se les ha considerado santos, como si fuera una capacidad otorgada por la gracia Divina.  En otros, como algo inexplicable y, sin más, ha pasado al olvido. Ahora sabemos que se han dedicado presupuestos considerables a la investigación de este estado por las agencias espaciales con el objeto de poder permanecer más tiempo en el espacio y así alargar los viajes, lo cual les daría una ventaja considerable en la carrera espacial. Actualmente, también podemos ver en la prensa casos de personas que viven “sin alimentos”,  en Documentales, etc, como el reciente “VIVIR DE LA LUZ”.

 

En algunas culturas, se piensa que se adquiere esta capacidad con una técnica, mirando al sol de forma gradual durante un número de horas determinado; otros se basan en técnicas respiratorias; otros van dejando la comida de forma gradual por que cada vez les sienta peor y al no comer sienten mejorar…

Algunos místicos o monjes budistas incluso recurren a esta técnica para lograr meditar durante años sin interrupción.  Ellos no le dan mayor importancia, como me comentaba  un amigo Tsewang Dadul,  filósofo y médico tibetano, ya que desde siempre han conocido casos de este tipo.

Lo cierto es que hay diferentes vías.  En algunas, el adepto va a buscarlas  empleando técnicas y, en otras, se da de forma natural.

El Sistema SHEN es un tratamiento que restaura y mantiene el sistema energético equilibrado, y esto es la base para “vivir de luz”.  Consiste en un tratamiento energético, o de transmisión de energía, que le permitirá permanecer mucho tiempo sin alimentos sin ningún  riesgo para la salud. Se recupera la salud perdida,  se deja de depender de fármacos, drogas, etc.

De forma general podemos decir:

 

  1. Al no ingerir alimentos estamos menos expuestos  al envenenamiento por metales pesados, pesticidas, plaguicidas, fertilizantes etc. Causa de gran parte de las enfermedades actuales.
  2. Al no gastar energía en la digestión, (la cual supone aprox. un  75% de la  que obtenemos diariamente) nuestro organismo dispone de  ella para sanarse,  mejorar la salud, rejuvenecer, estar mas vitales, tener una mente mas despierta, mas alegre etc. Además al no tener que hacer las habituales compras, cocinar, comer, fregar, ir al servicio etc  disponemos de muchísimo más tiempo que podemos dedicar a crear, filosofar, meditar… Resumiendo disponemos de más energía y de más tiempo para disfrutarla.
  3. La mente se aquieta, se hace mas tolerante, lo cual es muy beneficioso para la salud mental y física. La depresión y la ansiedad, males que afectan a gran parte de la sociedad, desaparecen.
  4. El cuerpo se sana de forma natural.
  5. A menudo desaparecen  enfermedades consideradas  “crónicas”  y otras muchas de difícil curación.  Es el método de curación más eficaz  y respetuoso con la dignidad humana.

 

Estos beneficios son muy deseables  y están al alcance de todos. Ahora bien, llegar al estado final de “vivir sin necesidad de alimentos” no es posible para todos, al menos en un principio. Hay que considerarlo como un proceso evolutivo en el que las  primeras fases son fáciles de alcanzar.  Y que, dependiendo de la practica se podrá llegar más o menos lejos.

 

No es recomendable ponerse como objetivo llegar a “vivir de luz” y “forzarse” a llegar a éste.  Se da una cambio psíquico-físico que el practicante necesitará tiempo para integrar.

Hay practicantes que, a pesar de haber alcanzado el estado de “vivir sin alimentos”, tienen poca vitalidad y presentan un aspecto poco saludable. Esto se da por que están forzando la situación. Al final gastan gran parte de su energía en mantenerse en su estado, no quedando la suficiente para las tareas de desintoxicación, mantenimiento del organismo. etc.

 

El Sistema SHEN, en las primeras fases, muestra el camino y las claves para no ser tan dependiente de la comida, eliminar la ansiedad, comer muchísimo menos y preparar al practicante a vivir de una forma mucho mas saludable. Lo cual es suficiente para la mayoría. Y en las últimas fases, para los más avanzados, se llega al estado de “vivir de luz”. Este logro depende del estado del practicante, no todos llegarán al mismo nivel ni en el mismo tiempo. Lo importante es llegar en condiciones saludables óptimas, para ello hay que ser paciente y seguir las indicaciones de nuestro cuerpo.