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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) acogió ayer la presentación del libro del médico danés Peter Gotzsche, Medicamentos que matan y crimen organizado. Cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud. Gotzsche ha trabajado en las industria farmacéutica y después se ha convertido en uno de los adalides de la llamada Medicina Basada en la Evidencia (MBE) que, como explica, ha degenerado en el marketing de Big Pharma para vender medicamentos ineficaces y mortales.

Se define “crimen organizado” como una actividad en que se cometen los mismos delitos repetidas veces: extorsión, fraude, sobornos, malversación, obstrucción a la justicia y a la ley, falsos testimonios y corrupción política.

En un libro denso e hiperdocumentado, el danés va desgranando las irregularidades de las principales compañías y sus consecuencias para la salud de las personas y los sistemas sanitarios.

La presentación de Peter fue impactante:

-En Estados Unidos y en Europa los medicamentos prescritos son la tercera causa de muerte, tras las enfermedades cardíacas y el cáncer.

-Sólo en USA mueren cada año 200.000 por los daños de los fármacos.

-En EE.UU. las compañías farmacéuticas son el principal defraudador federal y en el mundo son líderes en soborno y corrupción.

-Un ejemplo: Pfizer, el primer laboratorio del ranking mundial lleva firmados cuatro acuerdos de “honradez empresarial” con el Gobierno de USA y prometió a los fiscales que no promocionaría fármacos para usos no aprobados… mientras estaba en ello.

Puso numerosos ejemplos de medicamentos que matan y se extendió en el diagnóstico de hiperactividad o TDAH en la infancia (“no es más que un nombre, carece de entidad biológica”, dijo). De los medicamentos ad hoc expuso sus efectos a largo plazo: daños cerebrales (experimentos en animales), ansiedad, depresión, etc.

Este especialista fue muy crítico también con los antidepresivos: dudosa eficacia y graves peligros (de “inútiles” los calificó). También indicó que el conocido riesgo de suicido relacionado con estos tratamientos es mucho más grave de lo que han contado las autoridades sanitarias. Cuestionó también lo que denomina “el bulo del desequilibrio químico cerebral” para recetar psicofármacos.

Fui el primero en intervenir en el debate. Le expliqué a Gotzsche que ya en 2007 publiqué mi primer libro titulado Traficantes de salud. Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad cuya primera parte se titula precisamente Medicamentos que matan.

Hice una observación retórica. Tanto él como figuras internacionales que prologan su texto, como Robert Smih, ex director de British Medical Journal (BMJ) o Joan Ramon Laporte catedrático de Farmacología catalán, dedican muchas frases a justificar el texto de Gotzsche y a explicar que lo que cuenta no es exagerado. Tal justificación, que yo he debido de hacer en ocasiones, me llama al atención y Peter respondió en su línea, claro y directo:
estamos contando la verdad”.
Salió a relucir otro dato. Los casi 200.000 muertos anuales en Europa por medicamentos, diez veces más que el tráfico. El danés se pregunta ¿si fuera un virus quien causase tantos fallecimientos qué creéis que ocurriría?
El miedo de los pacientes al dolor y sufrimiento, a la enfermedad, es lo que hace que aceptemos todo este tipo de cosas”.
Tras la presentación oficial algunas personas nos quedamos en petit comite con el autor del libro y tuvimos una entrevista informal. En ella también surgieron temas muy interesantes. Con respecto a la sobremedicación con psicofármacos, el médico propone que los psiquiatras pongan consultas para quitarle medicamentos a los pacientes como ya se hace en su país. También respondió que
la corrupción sanitaria es generalizada, hay menos en los países nórdicos pero aún así hay muchos médicos daneses entran en el juego de la industria farmacéutica”.
Se planteó igualmente dónde buscar información crítica sobre medicamentos y demás asuntos relacionados. Peter considera esencial a la hora de consultar sobre un determinado medicamento buscar en internet su ficha técnica.
En alguna ocasión podemos saber más sobre un fármaco leyendo la ficha técnica que consultando al médico”, apostilló el también galeno Juan Gérvas, impulsor del encuentro con el autor de Dinamarca.
No quise concluir sin hacer una observación que me parece clave. Comencé diciendo que Gotzsche es uno de los impulsores y máximos defensores en el mundo de la llamada Medicina Basada en la Evidencia, no obstante es uno de los fundadores de Cochrane Collaboration.

La MBE es la corriente hegemónica en la medicina moderna y me parece valiosa pero, añadí ¿no está siendo utilizado, manipulado el concepto por Big Pharma para hacer marketing de sus productos ineficaces y peligrosos?
Es la pregunta del millón de dólares -contestó entre sonrisas-. La industria farmacéutica ha secuestrado los ensayos clínicos y da lustre con ellos a medicamentos que no podían tenerlo de otra manera. La MBE es muy buena pero a ella también se deben las guías clínicas manipuladas, hechas en base a estudios clínicos manipulados y redactadas por médicos con conflictos de interés con los laboratorios.

Big Pharma te fuerza acreer en ella porque tiene un enorme poder de interpretación de los resultados de sus ensayos y lo hace sobre todo con las guías clínicas. En un principio la MBE era buena y ahora es correa de transmisión de la industria”.

Comentario: Lo que menos le importa a la industria alimenticia y farmaceútica es nuestra salud, ellos solo se enfocan en las ganancias rápidas sin tomar en cuenta peligros obvios y evidencia negativa. Además, se adoctrina a los los profesionales de la salud durante su periodo de preparación, según las tendencias de “salud” promovidas por estas mismas, es decir, muchos de ellos se convierten en mercaderes involuntarios de la industria de la “no-salud”, por no cuestionar o filtrar lo que se les enseña.

Es por eso que debemos tomar responsabilidad por lo que introducimos en nuestros cuerpos, investigar, aprender y tomar acciones conforme a la verdad. Si una figura de “autoridad” nos sugiere cierto tipo de alimentación, tratamiento, o solución, lo mejor es estar armados con conocimiento para poder determinar lo que es realmente bueno para nuestra salud, y buscar a un profesional de la salud que realmente esté comprometido con la verdad y la salud verdadera, fuera de la propaganda y estrategias de marketing de estas industrias patológicas.